Algunos pequeños obstáculos que superar

Cuando inicié la enfermedad no me imaginaba todo lo que estaba por venir y cómo la psoriasis iba a cambiar y a afectar mi vida.

Cosas tan simples como la búsqueda de ropa y zapatos se convertían en un verdadero problema para mí. La psoriasis afectó las uñas de mis pies por lo que a diferencia de muchas de las chicas a quienes les encanta ir a comprar zapatos y buscar los más modernos aunque mueran de dolor por algún juanete, el dolor de mis uñas es insoportable al tacto con la punta de los zapatos por lo que siempre examino las puntas y si serán cómodos al caminar. Pocas veces he tenido suerte y he podido conseguir un zapato bonito y cómodo. Esa es la razón por la que comprar zapatos no es un hobby ni una compra placentera para mí.
Otro rollo es mi visita a la manicurista y a la peluquería. Muchas veces me ha pasado que cuando estoy lista y relajada para empezar la manicure, espero la pregunta clásica y el grito de horror de la manicurista: ¿Estos son hongos?, mientras todas las personas voltean a verme. En voz tranquila le digo que tengo psoriasis, una enfermedad a la piel y que algunas veces también compromete las uñas. Felizmente soy una persona paciente y me gusta explicar sobre la enfermedad y los tratamientos que uso. Me gustaría que a algunos especialistas les enseñen también que no sólo los hongos atacan a las uñas…
Cuando he tenido que hacerme peinados o cortes de cabello, apenas siento que me tocan la cabeza empiezo con la  explicación sobre la enfermedad para evitar las preguntas incómodas como: ¿Tienes mucha caspa, no? o ¿Por qué te salen esas heridas? mientras ponen cara de espanto. Anticipando la explicación evito momentos incómodos y me relajo mientras terminan su trabajo.
Estas son sólo ejemplos de pequeñas cosas que nos toca enfrentar, y puede que algunos lo vean como insignificantes, mientras que otros se logren sentir identificados y muy afectados.
Actualmente tengo aproximadamente el 15% de mi cuerpo comprometido y cada día busco la manera de tener un mejor control de la enfermedad con deporte, buena alimentación, terapia, meditación y sobretodo con pensamientos positivos y gente positiva a mi alrededor. Entendí que simplemente hay que aprender a disfrutar la vida !Qué aburrido sería tener una vida sin obstáculos que superar!
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Conociendo la Psoriasis

Al saber que la Psoriasis y yo teníamos un largo camino por recorrer, en el año 2000 decidí investigar sobre la enfermedad. En ese momento se publicaba poca información en internet pero la necesaria para poder interesarme y conocer los tratamientos para mejorar mi calidad de vida. Actualmente existe mucha información accesible en internet y también Instituciones que brindan información y apoyo a los pacientes.

Según estudios, la Psoriasis afecta a alrededor del 2% de la población y suele aparecer entre los 15 y 35 años, aunque también afecta a niños y a personas mayores.
Esta enfermedad crónica, algunas veces compromete a las articulaciones y no es contagiosa. No es hereditaria, sin embargo hay una predisposición genética para padecerla.
Se inicia en el sistema inmune, en unas células de la sangre llamadas linfocitos T, las cuales nos ayudan a proteger el cuerpo contra infecciones y enfermedades, pero en la Psoriasis, los linfocitos T se activan indebidamente y desencadenan muchas respuestas celulares; entre ellas, la proliferación y dilatación de los vasos sanguíneos de la piel, lo que se manifiesta en el color rojo de las lesiones.
Normalmente, el proceso de recambio celular de la piel es de 30 días, pero en las personas con Psoriasis dura aproximadamente 4 días, lo que genera la acumulación de células  y se manifiesta en forma de placas de escamas blanquecinas. La Psoriasis puede desaparecer y volver a aparecer en los mismos sitios del cuerpo o en otros.  (Fuente: Acción Psoriasis)
Además de ser una enfermedad inflamatoria de la piel, también afecta la salud emocional de las personas que lo padecen, debido a que la visibilidad de las lesiones puede hacer que los afectados se sientan avergonzados de su aspecto, se aíslen socialmente, se angustien o se depriman.
Esta enfermedad crónica no tiene curación, sin embargo hoy en día existen opciones terapéuticas efectivas para controlar la enfermedad y aliviar el sufrimiento psicológico de los pacientes.
Fotografía: Alberto Távara

La Psoriasis y yo

Desde hace un tiempo tengo un proyecto en mente, y hoy he decidido iniciar una nueva etapa en mi vida, no sólo de escribir un blog sino también de sentirme libre, segura, comprendida y apoyada por las personas que me rodean. A los 17 años mi vida dio un giro inesperado: cursaba el último año del colegio, analizando qué carrera escogería estudiar, iniciando mi preparación para el examen de la universidad y con toda la emoción de cerrar mi etapa escolar para pronto iniciar una nueva vida universitaria. Durante el final de ese año noté unas manchas en los brazos, muy incómodas porque estéticamente no se veían bien y presentaba mucho escozor. Fue en ese momento en que mi mamá preocupada decidió convencerme de ir al dermatólogo y así fue como la Psoriasis y yo nos conocimos.

La Psoriasis es una enfermedad inflamatoria de la piel y, en algunas ocasiones, de las articulaciones, crónica y no contagiosa. Se manifiesta con lesiones cutáneas de diferentes tamaños, enrojecidas y recubiertas de escamas blanquecinas.

Recuerdo que ese año viaje con mi familia por el centro del Perú, era la primera vez que viajábamos en un grupo grande y con tíos y primos por parte de mi papá con la que nunca antes habíamos tenido contacto. Mi papá, mamá y hermanas disfrutaron muchísimo de ese viaje; yo por el contrario estaba aislada, no quería conocer a nadie y hablaba y compartía muy poco con todos, me sentaba sola en el bus tratando de pasar desapercibida, a pesar del sol y calor usaba polos de manga larga, evitaba que los otros vean mis brazos por vergüenza a que me pregunten sobre lo que me pasaba y me molestaba, estresaba y angustiaba esa situación. Lamento que haya sido un viaje tan incómodo para mí, me hubiera gustado disfrutar ese único momento, ya que fue el último viaje en familia que hice con mi papá en el que lo vi tan feliz, antes de que falleciera.

Son momentos como esos que no disfruté los que me hicieron pensar y analizar todo lo que me estaba perdiendo en la vida por culpa de la Psoriasis.

A esa edad la enfermedad me controlaba, pero hoy yo la controlo a ella.